Un mutual fund (fondo mutuo) es un vehículo de inversión que agrupa el dinero de muchos inversores para comprar una cartera diversificada de activos como acciones, bonos y otros instrumentos financieros, gestionados por un equipo profesional.
Cada inversor compra participaciones o “shares” del fondo, y el valor de esas participaciones se expresa mediante el valor liquidativo o NAV (Net Asset Value), que se calcula una vez al día con base en el valor de la cartera.
¿Qué son y cómo funcionan los Mutual Funds?
Un mutual fund está compuesto por el capital que aportan distintos inversores o partícipes que operan a través de un gestor de fondos que decide qué activos comprar de entre una amplia gama de acciones o bonos. Son innumerables los diferentes tipos de mutual funds, con sus propios objetivos, categorías y metodologías de inversión. Un mutual fund puede construirse en forma de fondo.
Cuando inviertes en un mutual fund, tu dinero se suma al de otros inversores y se invierte siguiendo una estrategia definida en el folleto del fondo.
Cuando inviertes en un mutual fund, tu dinero se suma al de otros inversores y se invierte siguiendo una estrategia definida en el folleto del fondo.
Los pasos básicos son:
- Agrupación de capital: Muchos inversores aportan dinero que se destina a una cartera común de valores.
- Gestión profesional: Un gestor o equipo gestor decide qué activos comprar o vender para cumplir los objetivos del fondo (crecimiento, ingresos, equilibrio, etc.).
- Diversificación: El fondo reparte el dinero entre decenas o cientos de valores, reduciendo el riesgo frente a invertir en pocas acciones individuales.
- Cálculo del NAV: Al final de cada jornada se valora la cartera y se divide entre el número de participaciones para obtener el NAV por share, que es el precio al que se suscribe o reembolsa.
Elementos clave de un mutual fund
En un mutual fund intervienen varias figuras importantes para la protección del inversor:
- Inversores o partícipes: Son las personas que aportan dinero al fondo y a cambio reciben participaciones, convirtiéndose en propietarios proporcionales de la cartera.
- Participaciones (shares): Son las unidades en las que se divide el patrimonio del fondo; su valor cambia según la evolución de los activos subyacentes y se negocian al NAV del cierre del día.
- Sociedad gestora (investment adviser): Es la entidad que gestiona el fondo, define la política de inversión y ejecuta las decisiones de compra y venta de activos, pero no es la dueña del patrimonio.
- Depositario o custodio: Custodia los valores del fondo y ejerce funciones de control para asegurar que la gestora cumple la normativa y protege a los partícipes.
Tipos de mutual funds más comunes
En el mercado de EE. UU. existe una gran variedad de mutual funds, que pueden clasificarse según los activos en los que invierten y su objetivo:
- Fondos de renta variable (equity funds): Invierten principalmente en acciones; buscan crecimiento de capital a largo plazo, pero asumen mayor volatilidad.
- Fondos de renta fija (bond funds): Centran la cartera en bonos del Tesoro, corporativos o municipales; suelen enfocarse en ingresos por intereses con menor volatilidad que las acciones.
- Fondos mixtos o balanceados (balanced / asset allocation funds): Combinan acciones y bonos para ofrecer una mezcla de crecimiento e ingresos, ajustando el riesgo.
- Fondos del mercado monetario (money market funds): Invierten en instrumentos de muy corto plazo y alta calidad crediticia; buscan preservar capital y ofrecer liquidez diaria, aunque con rendimientos moderados.
- Fondos indexados (index funds): Replican un índice concreto, como el S&P 500, con comisiones generalmente más bajas que los fondos gestionados activamente.
Ventajas y riesgos de invertir en mutual funds
Los mutual funds se han popularizado entre inversores minoristas por varias razones:
- Diversificación inmediata: Con una sola inversión accedes a una cartera amplia, lo que reduce el impacto de que una empresa concreta lo haga mal.
- Gestión profesional: Un equipo especializado analiza empresas, bonos y mercados, lo que facilita el acceso a estrategias que muchos inversores individuales no podrían implementar.
- Accesibilidad: Suelen tener mínimos de entrada relativamente bajos y permiten invertir de forma periódica a través de planes automáticos.
- Liquidez: En la mayoría de los open-end funds puedes comprar o vender participaciones en cualquier día hábil al NAV de cierre.
Sin embargo, también existen riesgos y costes:
- Riesgo de mercado: El valor de las participaciones puede bajar si caen los mercados o si el gestor toma decisiones poco acertadas.
- Comisiones: Los fondos cobran gastos de gestión, gastos operativos (expense ratio) y, en algunos casos, cargos de entrada o salida que reducen la rentabilidad neta.
- Riesgo de tipo de interés y crédito: En fondos de bonos, las subidas de tipos o problemas de solvencia del emisor pueden dañar el valor de la cartera.